Yo también estoy equivocada

Me encanta hablar de política, pero no siempre me resulta bien. Por suerte ya no me enojo como lo hacía antes. Desde que me dedico a compartir y fomentar una visión evolucionaria de nuestra vida humana, he aprendido a mirar con otros ojos a mi interlocutor. A veces –confieso- con una soberbia compasión (términos contradictorios pero créanme, es posible), sabiendo que el otro se equivoca, y que tarde o temprano verá las cosas en forma distinta.
Yo también estuve equivocada. Y lo sigo estando. Estar equivocado no es sino mirar las cosas desde un lugar, desde una de las caras de la figura, sin ver otros lados que también forman parte de lo que estamos mirando. Siguiendo esa lógica, en verdad no estuve ni estoy equivocada, sino que miro de una forma parcial. En rigor, no hay nadie equivocado, sino que todos miramos un lado, que en general es el lado que aprendimos a mirar, el único que sabemos ver, el único que podemos ver dado el país en que nacimos, la realidad en que crecimos, nuestra interpretación de lo que hemos vivido… tantos factores son los que influyen en que mi cerebro, a la hora de hablar de política, haga ciertas conexiones neuronales que me hacen ver la realidad de determinada manera, muchas veces distinta a la forma en que las conexiones neuronales del otro forman su imagen, su idea, siempre a imagen y semejanza de quienes han sido y son.
Y al hablar de política… Dios mío, las pasiones se encienden. Yo digo esto, tú dices lo otro y gana el que lo dice más fuerte. Y así ha sido por cuánto tiempo, no? Las conexiones neuronales están establecidas, fuertes y funcionales. Nos llevan cada vez a lo mismo: el otro está equivocado, yo tengo la razón. Hay personas que creen que el otro no tiene derecho a expresarse, porque está equivocado. Hay personas que incluso desearían que los equivocados no existan, sosteniendo aún más esas conexiones neuronales que en otras épocas llevaron al humano a matar a otro humano porque, simplemente, no piensa como yo.
Yo quiero creer que esos tiempos pasaron, que estamos evolucionando. Aunque no se vea todavía en las noticias. Quiero pensar que las arraigadas expresiones de intolerancia van a ir muriendo con sus sostenedores. Y que mientras los políticos tradicionales siguen encerrados en sus dinámicas de antaño, surge una masa de indignados que está harto de más de lo mismo, que deja de ser silenciosa, que quiere sostener otra cosa, algo que aún no ha nacido, pero que dentro del huevo se empieza a mover y pronto respirará, se alimentará de nuestras ganas y nuestra esperanza. Será un monstruo imparable de amor, tolerancia, hermandad, aceptación, perseverancia, compasión. Un Fénix que renace de nosotros mismos, de ese humano que ya no queremos ser hacia un Nuevo Humano, un humano que quiere ser distinto y que usa la política para construir una Nueva Tierra, con diferentes opiniones –eso siempre existirá- pero con el profundo respeto a ese otro humano que no es más que otro yo.
Y en la Tierra habrá millones de otros yo. Y como yo estaré en paz conmigo misma, esa Tierra estará en paz.

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3 respuestas a Yo también estoy equivocada

  1. Yeni Pérez dijo:

    MUy hermoso Barbara, un abrazo

  2. Gloria Ortega dijo:

    Exelente articulo ojala muchas personas que lo lean y lo pongan en practica.

  3. Marianyel dijo:

    lindo sentir y lindo leerte.. ” Y en la Tierra habrá millones de otros yo. Y como yo estaré en paz conmigo misma, esa Tierra estará en paz.”.. y Así es !!

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